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La lana es una fibra natural, resistente y duradera. Con unos pocos cuidados, tus prendas pueden conservar su suavidad, forma y abrigo durante muchos años. 

Lavado

Lavá a mano con agua fría o tibia (hasta 30°C).

Usá jabón neutro o detergente específico para lana.

No frotes ni retuerzas la prenda.

Enjuagá con agua a la misma temperatura para evitar que la fibra se contraiga.

 

Secado

Retirá el exceso de agua presionando suavemente.

Secá siempre en posición horizontal sobre una superficie plana.

Evitá la secadora, el sol directo y las fuentes de calor intenso.

Conservación y guardado

Guardá las prendas limpias y completamente secas.

Dobalas en lugar de colgarlas para que mantengan su forma.

Conserválas en un lugar fresco y seco, preferentemente en bolsas de tela o junto a lavanda o cedro como protección natural.

Un cuidado simple para una fibra que dura

La lana no necesita lavados frecuentes: muchas veces alcanza con airear la prenda después de usarla. Cuidarla es prolongar la vida de una fibra natural que nace en la Patagonia y está hecha para acompañarte durante años.